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El poder del blanco

Un cuadro pintado de blanco, con tres finísimas diagonales también blancas, es el pretexto perfecto que utiliza Yasmina Reza en su comedia «Arte» para destapar lo que esconden las relaciones de amistad aparentemente más consolidadas. La adaptación del texto, escrito en 1994, corre a cargo del argentino Eduardo Recabarren, el tercer director que la acomoda a los escenarios españoles, en esta ocasión, en el Teatro Alcázar de Madrid.

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En esta ocasión son Luis Merlo («Gorda»), Iñaki Miramón («Tiovivo c. 1950») y Álex O’Dogherty («Mortadelo y Filemón. Misión: salvar la Tierra») quienes dan vida a tres amigos enfrentados cuando uno de ellos adquiere el dichoso cuadro, de un conocido artista contemporáneo, por un precio desorbitado.

La compra provocará que salgan a la luz rencillas anteriores entres los amigos, lo que demostrará que una amistad de más de veinte años es en realidad un relación basada en la hipocresía y en la envidia, en sonrisas forzadas y opiniones falsas, que esconden un profundo odio. Las peleas entre unos y otros, con diálogos muy ágiles y ácidos, los silencios mientras contemplan el cuadro y sus divertidos movimientos y expresiones provocan grandes carcajadas en el público, que no deja de reír a lo largo de toda la función.

La interpretación de Luis Merlo sobresale en toda la obra. No obstante, debemos reconocer que su personaje, un cuarentón débil, que se deja llevar y que todavía no ha encontrado su sitio en el mundo, redunda en el tipo de papeles que suele encarnar. Su personaje, además, es el que tiene más trama personal, lo que provoca una mayor empatía en el espectador. Merlo protagoniza un hilarante monólogo hacia la mitad de la representación, donde recrea una conversación telefónica que ha tenido con su madre, que hace que el público rompa en aplausos de manera espontánea.

Además de reflejar el lado oscuro de la amistad, la obra cuestiona el concepto de arte. ¿Puede considerarse una obra de arte un cuadro completamente blanco?, ¿importa qué representa el cuadro o quién lo ha pintado?, ¿dónde está el límite entre lo que es arte y lo que no lo es? El espectador se identificará con alguno de los tres amigos: el comprador, encarnado por Miramón, defensor a ultranza del arte más transgresor, el personaje que da vida Merlo, situado en un aristotélico término medio, o el gran detractor del cuadro, el personaje de O’Dogherty, quien considera una tomadura de pelo el arte conceptual contemporáneo. Resulta curioso que en la obra no se nombre ni una sola vez al conocido cuadro «Blanco sobre blanco» de Malevich (1918), que supuso un hito en la historia del arte contemporáneo, para muchos la sublimidad del arte abstracto.

«Arte» es, por tanto, una divertida comedia con la que pasar un buen rato, que nos permitirá disfrutar del buen hacer de tres grandes actores y nos descubrirá el poder que esconde un aparentemente inofensivo cuadro pintado de blanco.

Fuente de la fotografía: videoartencanarias.files.wordpress.com

1 Comentario

    • omega
    • el 11/03/2009 a las 1:17 pm

    He visto la obra y estoy bastante de acuerdo con la crítica. Para mí, la actuación de Merlo fue SUBLIME.