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Perfección imperfecta

La Habana. 1965. Fidel Castro lee por televisión una carta donde Ernesto Guevara le comunica que ha decidido abandonar su puesto como ministro de Industria en Cuba y todos los demás cargos para seguir luchando por la libertad de otros pueblos, fuera de la isla.

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Así comienza «Che. Guerrilla«, la película de Steven Soderbergh («Ocean’s Thirteen») que narra los últimos años de la vida de Guevara como guerrillero en Bolivia.

Benicio del Toro, que hace pocas semanas obtuvo el Goya por su papel en la primera parte de la saga, «Che. El argentino» (2008), vuelve a dar vida al Che, esta vez en un registro más amargo y gris, acorde con la difícil lucha a la que tiene que hacer frente en plena selva boliviana.

La película realiza una correcta adaptación de los diarios escritos por Guevara en su etapa bolivarense. Nada desentona: la caracterización de Del Toro es formidable, la elección de los escenarios es la adecuada y el resto de actores realiza un buen trabajo. Sin embargo, tanta corrección, tanta perfección, no supone que estemos ante una película de matrícula de honor. Echamos de menos emoción, sentimiento. A pesar de las numerosas muertes que se suceden en la pantalla, éstas no abofetean al espectador. Conocer el final de antemano, saber cuál es el desenlace de la lucha de Che en Bolivia, puede que nos narcotice ante las escenas más violentas. La narración completamente lineal, sin ningún flash back, y la sucesión de escenarios naturales muy similares, ya que el 90% de la cinta sucede en la selva boliviana, se traducen en una película monocromática que nos sabe a poco.

Como ya ocurrió en la primera parte, Del Toro, que es uno de los productores de la cinta, aparece arropado por un buen número de actores españoles, entre los que destaca Jordi Mollá («La buena estrella»), que encarna a un capitán del ejército boliviano, Óscar Jaenada («Camarón») y Carlos Bardem («Bestiario»)  que dan vida a Darío y Moisés, respectivamente, dos de los guerrilleros fieles al argentino.

La música, uno de los grandes aciertos de la película, corre a cargo de Alberto Iglesias, nominado dos veces a los Oscar por las bandas sonoras de «Cometas en el cielo» (2008) y «El jardinero fiel» (2006), y que ha trabajado con directores de la talla de Pedro Almodóvar, Julio Médem o Bigas Luna. Sobresale también una de las escenas finales, cuando el Che sufre la «orden 600» y el director nos sorprende con un cuidado plano subjetivo que funde en blanco.

Fuente de la fotografía: sobreelmundodelcine.com

1 Comentario

    • fran
    • el 15/03/2009 a las 10:18 am

    a mi desde luego la primera me defraudo bastante no creo que vaya a ver esta