Pino de la esperanzaJapón sigue su rápida y poderosa reconstrucción tal y como te contamos en una de las revisiones de El Mundo Girado, y ahora ha comenzado en la Costa Este -zona dónde se produjo la catástrofe en 2011- la instalación de un sistema que permitirá detectar más rápida y eficazmente posibles tsnuamis. Se trata en concreto de un sistema subacuático de sismómetros como se relata en RPP noticias, que además añade que «el proyecto, valorado en 32.000 millones de yenes (249 millones de euros o 319 millones de dólares) y promovido por el Ministerio nipón de Educación y Ciencia, prevé la instalación de 5.700 kilómetros de cables cilíndricos en los que se colocan los sismómetros».

Los turistas continúan visitando zonas como Rikuzentakata

La fatalidad del citado tsunami dejó absolutamente devastadas localidades enteras como fue el caso de una pequeña y tranquila población de la costa, llamada Rikuzentakata, situada a unos 500 kilómetros de Tokyo. Además de por la triste realidad de quedar absolutamente arrasada, esta localidad se hizo popular por una curiosa circustancia que nos relataban así en el blog de ALT1040: Durante casi doscientos años, los habitantes del lugar plantaron más de setenta mil pinos a lo largo de la playa, el lugar era precioso y se lo conocía por el sobrenombre del “Hawai japonés”. Tras el desastre solo un árbol sobrevivió, un árbol que se convirtió en un símbolo de esperanza para los supervivientes. En su tronco se puede ver la marca de la altura que alcanzó el mar: 18 metros.

Esta es una de las localidades que hoy en día atraen a turistas que visitan algunos de los lugares afectados por el tsunami para comprobar de primera mano cómo quedó la zona en cuestión, cómo se está recuperando, etc. «Todos los días los turistas desayunan en estos restaurantes prefabricados y los llevamos a tiendas comprar regalos. Buscamos atraer consumidores. Es lo que único que puede tener un impacto positivo en la economía de la región», asegura un agente de viajes en un artículo de La Nación.

Información complementaria

Recursos utilizados

 

Autor —  El equipo del EMG